domingo 29 de junio de 2008

Bésame, tonto, que hoy soy gay

Lee este artículo en el diario ADN.es
Hoy me he levantado gay, muy gay. Y no porque ayer fuera el día de su orgullo, sino porque ando indignado al comprobar que aún quedan muchos cerebros que parecen estar compuestos por quistes de puro prejuicio, en vez de por neuronas. Como representante no electo del colectivo gordo y gorda —también duramente discriminado, con frecuencia hasta por nosotros mismos, pero eso lo dejo para otro día— hoy que es domingo, el día del Señor —y aunque soy cada vez más ateo—, quiero mostrar mi amor, cariño y comprensión por los gays, las lesbianas, los transexuales y todos los seres humanos de buena voluntad. Iba a decir “mi solidaridad”, pero el lenguaje políticamente correcto me aburre porque acaba siendo neutro, no significando nada… Así que yo os amo, sí.

Yo os amo, sí; en mi locura incurable que me está llevando a cortarme las uñas muy pero que muy cortas —en el máximo intento que un cobarde puede permitirse de emular a Van Gogh—. Yo os amo, sí; mientras escucho al grupo jevi más gay que haya habido nunca, los alemanes (¡podemos!) Atrocity, que no en vano han publicado un par de discos (“Werk 80” y “Werk 80 II”) de versiones “a la industrial metal” de éxitos pop de los ochenta (“Relax”, “Wild Boys”, “Forever Young”, “Send me an Angel”… —¡os lo recomiendo encarecidamente, es brutal!—). Yo os amo, sí; no en un intento de hacer las paces conmigo mismo y demostrarme a mí y a los que me estudiarán en el futuro que no tengo nada de homófobo, sino porque me da la barcelonísima gana (a los barcelonistas “hardcore” jamás nos da la “realísima” gana). Yo os amo, sí; ¿por qué no os iba amar si sois uno más: el vecino, la panadera, el taxista, la maestra, el doctor…? Los animalitos de la granja somos todos iguales.

Pero aún quedan cerdos… Aún quedan cerdos —británicos, para más señas— que se creen más iguales que los demás y se permiten llamar indignados al fabricante de salsas Heinz para que retire un anuncio televisivo ¡porque en él aparecen dos hombres besándose! Ved aquí el anuncio en cuestión: http://www.youtube.com/watch?v=3itoSBv1Oo0. Es altamente discutible que el “spot” tenga nada que ver con la homosexualidad, pero para algunos cualquier excusa es buena para humillar al vecino.

A mí, la verdad, el anuncio me parece genial. Una mamá británica prepara los sándwiches del desayuno ahogándolos en mayonesa (los ingleses son así) “Heinz Deli”, cuyo eslogan es “Mayonesa sabor a deli de Nueva York”. En una metáfora visual (¿sabrán lo que es una metáfora esos bárbaros de telefonazo fácil?), la mamá es de hecho un rudo cocinero de un deli de la Gran Manzana, cuyo acento de Brooklyn no tiene nada que envidiar al de Robert De Niro (que por cierto es un niño pijo de Manhattan, así que no creció en aquel barrio, pero los personajes de sus papeles más famosos sí que lo hicieron). Los hijos y el marido (muy moderno no es el anuncio, la verdad, que la mujer es la típica ama de casa 24x7, pero en fin) van desfilando y se comportan como lo harían con su mamá ¡¡porque es su mamá!! ¡¡¡Sólo parece un cocinero de un deli porque está usando la susodicha mayonesa!!! Así que, como chascarrillo final, cuando el marido está a punto de marchar a trabajar a toda prisa (pero qué viejo que me suena todo esto) la mamá-Robert-De-Niro le dice —como se lo diría a un taxista—: “Ain’t you forgetting something?” (“¿No te olvidas de algo?”), y entonces es cuando, ¡¡horror!!, el esposo se acerca a la esposa y le arrea un besazo en la boca (escena desternillante porque el cocinero besa como besaría un brutote de Brooklyn y no una mamá —que casi le arranca la boca al papá—).

Así estamos… Así seguimos… No quisiera terminar sin hacer la reflexión, no obstante, de que esto se convierte en una pueril anécdota cuando uno se acuerda de que en todos los países confesionales islámicos y en muchos otros, la homosexualidad sigue siendo un delito, penado con penas tan bárbaras (en este caso literalmente) como la lapidación. Estaría bien, también, que igual que los de buena voluntad nos amamos los unos a los otros, amáramos más a la ¡minoría! de países donde uno puede andar besando a quién le dé la gana, como, por poner un ejemplo, Israel.

Lo dicho: que alguien me bese, coño, que ando falto de cariño.

Comentarios