Iba a romper el compromiso estético de no manchar mis artículos con dibujos, para que no quedara duda alguna de que lo que auguré el pasado día veinte del presente realmente ha acontecido —ante mi pasmo infinito—, pero finalmente no lo haré. Para contemplar la prueba documental definitiva, la portada de la revista guay Zero, no tenéis más que consultar cualquier medio de comunicación, por ejemplo el ADN o La Vanguardia, y lo veréis: Bibi Aído, la guapa ministra vendaval —todo lo que hace levanta polvareda— es Dorothy; el león cobarde resulta ser una leona que no parece nada asustadiza, sino más bien todo lo contrario; el hombre de estaño es más bien un chico de estaño que no sé si tendrá corazón, pero que seguro que ha roto muchos (habla el gay que llevo dentro, en algún lugar); y el hombre de paja es un fan tardío de Kurt Cobain que no se ha enterado de que ¡el grunge ha muerto!
De verdad que no tenía ni idea de mis dotes hermenéuticas (adivinatorias) las cuales empalidecen a las de los augures, oráculos, pitonisas y profetas del pasado. Incluso la bruja Lola (¡control!) me ha llamado, apresurándose a explicarme que ella predijo que yo predeciría (según el María Moliner se dice así y no “prediría”, niñas no os alborotéis) esto o aquello, hoy o mañana. Me ha recomendado, la simpática mujer, que, no obstante, no me lance a “invertir” mis ahorros en webs de apuestas deportivas, porque “los clips de la interné interfeccionan con el futuro”, cito textualmente.
Henchido como tengo el ego, que noto como me chorrea por las orejas, me atreveré a corregir a los editores de la revista que no se creyó —y bien que hizo, oiga— la canción de los Bravos: “Los chicos con los chicas, las chicas con las chicos” (podéis deleitaros abucheando semejante tonadilla homófoba aquí: http://www.youtube.com/watch?v=NodOwvImdww). Hermanos y hermanas zeristas, seres humanos todos y todas: Dorothy no es Bibi, Dorothy es “en” Carles (Francino) como bien expliqué en otro de mis artículos ya de culto, el de antes de ayer, concretamente —es que mis artículos son lo que los ingleses y los listos llaman “Instant Cult Classics”, nada menos—.
Entiendo que quizás “en” Carles (los catalanes siempre anteponemos el determinante, así no nos perdemos) declinó la oferta de la alegre revista, por lo que —es una hipótesis— tuvieron que echar mano de Bibiana, que anda algo ociosa al no acabar de situar su ministerio en el panorama ministerial.
Y yo me pregunto: ¿para cuándo un político catalán portada de la revista Zero (vestido de pastorcilla, por ejemplo, en la época en la que se representan “Els Pastorets”)? Yo creo que Artur Mas está impaciente por probar la experiencia.
En cualquier caso, Bibiana de fucsia está monísima. A mí verla así, tan pero tan fucsia, casi me ha prolongado el estado marcial en el que los hombres solemos levantarnos. Mi excitación ha disminuido, no obstante, cuando he leído que el Ministerio de Igualdad planea poner en marcha una bombástica y rimbombante “Ley de Igualdad de Trato”, que sonar suena muy bien. Ya tiemblo. ¿Acaso las actuales leyes españolas son discriminatorias? Debe de ser que sí, porque si no lo fueran, ¿no bastaría con perseguir a los que las incumplen en vez de gastar el dinero de todos reinventando la sopa de ajo?
¡Ay! La tierra de Oz, amiguitas, es así: en la tierra de Oz el presupuesto del estado es infinito, las hipotecas no suben, el precio del petróleo es estable, el sector de la construcción va viento en popa, todos tenemos trabajo, las guapísimas ministras visten de fucsia y todos somos muy felices.
P.D.: Mi siguiente predicción: pronto Rajoy portada de la revista Zero. ¿Acertaré?


