miércoles 2 de julio de 2008

Bocaditos de bondad

Lee este artículo en el diario ADN.es
La bondad no sólo no vende, sino que además es aburrida. Que me lo digan a mí, que soy jevi. Lo que mola es Satán, los machos cabríos y la lujuria más desenfrenada personificada en veinteañeras de pechos como zepelines, culos de melocotón crujiente y cinturas tan breves que uno las podría recorrer con la lengua de una sola vez, sin quedarse sin saliva y al ritmo de Cradle of Filth (cuna de mugre).

Cuando el primer hombre quiso enseñar a su hijo lo que había aprendido de su padre, la emprendió con él a garrotazos. La letra con sangre entra. Ahora que los dinosaurios ya no son lagartijas tamaño ZoomX1000, sino coplistas que han hecho saltar la banca de la cirugía estética (“Fumando espero…”), todo sigue igual. Para enseñar hay que asustar, adoctrinar, amenazar… ¡Si no hacéis lo que os digo, el fin del mundo es inevitable! Porque, claro, la plebe (nosotros), como de costumbre, es idiota: sólo aprende a palos.

Así ha sido desde el orgasmo creador (Shin Chan me dice que también se le llama Big Bang) y así sigue siendo. Con cada generación, el mundo se acaba. Si domináis el nuevo latín, leed “The Unfolding of Language”, de Guy Deutscher (de momento no tiene edición en castellano). Ahí está todo explicado: la evolución del lenguaje, pero, principalmente, el perpetuo círculo de desprecio en el que se halla atrapada la humanidad.

Tú que me lees (sí, tú) estarás pensando que hablo de políticos viejos y arrugados aferrados a ideas tan antiguas que cuesta pensarlas… También, pero no solamente. Desde los medios de comunicación, los “opinadores” y las “opinadoras” más “guachis”, jóvenes y modernos nos fustigan diariamente con su pesimismo apocalíptico. Somos malos: moriremos achicharrados por el sol, ahogados por los mares, famélicos en una tierra yerma… Somos, como hemos sido siempre, la plaga definitiva que MERECE ser exterminada.

La bondad no vende ni es divertida porque los listos no creen en el ser humano. Yo, que antes que listo soy persona, gordo y jevi, sí que creo.

En mis sencillos artículos diarios intentaré exaltar la bondad desde la inteligencia y el cachondeo. Porque hay tías macizas que además son muy buena gente. Porque nos lo merecemos.

A ver si me sale.

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