Nunca he entendido a los gays: ¡les gustan los hombres! Y eso que un hombre es una cosa peluda, fea y abollada, con esos músculos que les crecen en cualquier sitio, esos ombligos tamaño familiar… Claro que por esa misma razón tampoco entiendo a las mujeres.
A las lesbianas ya me siento más próximo, pues nada más razonable que desear a esas criaturas tersas, suaves y sinuosas que son las hembras del homo sapiens sapiens. ¡Y lo bien que huelen! Las mujeres huelen todas a lavanda, mientras que los hombres huelen a limón florecido. ¡Están locos estos gays!
De todas formas, de la humanidad en su conjunto, a quien menos entiendo es a mi vecino. Es valenciano, taxista y sospecho que aficionado del Real Madrid…, pero, no obstante, ¡parece feliz! Alucinante… Eso sí que es “hardcore”.
Es un buen tipo, este señor que vive aquí al lado, por mucho que no lo entienda en absoluto… No es que lo conozca apenas —que esto es Barcelona y aquí mucho no nos conocemos, los unos a los otros—, sino que eso es lo que yo pienso de cualquiera, por defecto (que decimos los programadores). Yo, así de entrada, pienso bien, porque nada me sabría peor que pensar mal de alguien que no se lo mereciera.
Supongo que si todo el mundo hiciera lo mismo no haría falta organizar desfiles, pero me temo que de momento no somos suficientes los partidarios de andar por la vida pensando bien sin tener razones para ello. Curiosamente, pensar mal sin motivo, sólo porque uno no entiende a otro o, meramente, no le conoce, eso siempre ha sido de lo más habitual.
No quisiera cerrar estas líneas sin decir algo que les alegre el día a los gays, para compensar un poco mis humanas limitaciones que me impiden entenderlos tanto como quisiera… A ver… Algo que le alegre el día a un gay… Algo… Algo… ¿Johnny Depp? Bueno, no sé si es un pensamiento muy gay, porque, la verdad, Johnny Depp me gusta hasta a mí… ¡Uy! ¡A ver si va a resultar que soy gay!
¡Desfilad, desfilad, hermanos y hermanas mías!
¡Desfilad por un mundo en el que no entender lleve a querer entender y no a despreciar!
¡Desfilad por un mundo en el que el único desfile que se requiera sea el cotidiano ir y venir de aquí para allá!
¡Desfilad… por un mundo sin desfiles!
Y si un día os fallan las fuerzas, ya sabéis: pensad en Johnny Depp… O pasaros por aquí y nos tomamos unos vinos y una miqueta de pa amb tomàquet amb un bon pernil de gla.


