Sonrío, nuevamente, tras el último susto, porque todo es pura retórica... Sonrío, nuevamente, tras el último traspiés, efímero, porque si todos los ángeles negros fueran como el mío, los malos serían los blancos... Sonrío, nuevamente, tras el último ahogo, porque si uno tiene un ángel, pronto olvida su ropaje...Ahora ya, incluso, me río, pues quizás todos los ángeles sean negros, en realidad, porque la luz siempre la trae la oscuridad, porque nada arropa como la noche, porque las madres siempren besan con más ternura tras el ocaso, porque las galletas buenas son las de chocolate y porque todas las estrellas se esconden del día.


