Un malentendido me asustó y ya no sé a qué me dedico. Alguien como yo, que le tiene miedo a las moscas que no están y a las otras, también, lo tiene muy difícil en esta vida, pero, al menos por el momento, lo seguiré intentando.No me gustan estas "entradas" borreguiles, borrosas, vanas, que no dicen ni mucho ni nada, pero encontré esta foto de Espido Freire (de absolutísima casualidad, pues andaba yo buscándome a mí mismo, a mi blog —y no por haberlo perdido—) y la quiero guardar, así que nada mejor que aquí.
Finalmente descubrí qué tiene esta chica que me hace volver a ella..., a mí, que no soy nada mitómano y que temo a todos, pero que no admiro a nadie; que huyo hasta de mi sombra, pero que no respeto ni a los que se lo ganaron: esta moza delgaducha tiene los ojos de mi mamá.
Media vida sin ella, sin mi madre, se me ha hecho muy larga... Hoy, inesperadamente, la recuperé un poquito: en esos ojos que son los suyos, esos ojos que miran con educación y curiosidad, que desconocen la arrogancia porque están ocupados en otras luchas, que calman, apaciguan y sacian lo justo... Los ojos de mi mamá.
Esta muchacha también escribe, he oído... Dios es caprichoso, debería bastar con que mirara.


